Cuando deseamos conocer a alguien e invertimos mucho tiempo y serios esfuerzos en este propósito, ¿hasta qué punto podremos, en consecuencia, aproximarnos a la esencia del otro? ¿Sabemos en verdad algo importante de la persona que estamos convencidos de conocer?

Como no enamorarme de ella si siempre supo cómo hacerme feliz.

Te llevaste mi forma natural de ser el día que ya no quisiste volver. Desde ese día te espero con la puerta abierta.

Un abrazo. Una sonrisa. Un detalle. Una carta. Soy toda tuya.

No me enojaría contigo, me enojaría conmigo de no haber dado lo suficiente para que te quedaras.

Puedo soportar que usted se vaya lejos, pero no que se vaya para siempre.