Yo decido cuál libro quemar, cuál releer, cual cerrar y tener en la estantería, y cuál dejar siempre abierto.

Me daba miedo irme porque pensaba que dejaría a mucha gente sin mí.

A veces me gusta romperme de más, porque las flores que me plantaste dentro no me dejan respirar.

Con cuántas personas estamos, y sin embargo, con qué pocas somos.

Irónicamente las personas rotas son las que más saben de felicidad.