Supongamos que no te pienso ni te extraño tanto. Supongamos como que te olvido, como que dejo que alguien más me coma los sueños. Supongamos que yo tengo mil y un razones para buscarte. Supongamos que no quiero saber más de ti, que no te quiero más.

La realidad, es todo lo contrario; no hay una sola mañana en la que no te piense, en la que no te extrañe. Que no logro, no quiero olvidarte; que me la paso dando largas a aquellos que solo vienen a admirarme la piel más no los pensamientos, como tú lo hacías. Que aunque tuviese un millón de razones para dejarte ir, no lo hago y para ser sincera no sé que vaya a pasar después de mañana. Pero solo quiero saber que estas bien, que me piensas un poquito, que me quieres aunque sea un poquito.
Porque lo único cierto de estas letras es la suplica. Una suplica para que te quedes un rato más, para que veamos que no somos complejos, lo único complejo es la distancia, es lo único, que si yo pudiera me iría a vivir bajo tu cama, o en tu almohada..

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